En su monumental Tabaqueria, Pessoa dice que en este mismo instante hay montones de personas que se piensan genios. El problema radica en cómo diferenciar a un artista -genial- de otro ordinario o de uno que no es artista. Personalmente (como todo el mundo, supongo) tengo mis parámetros para considerar algo como artístico o no artístico, lo mismo para pensar que alguien es o no un artista. Hoy me fui a cubrir de la lluvia vespertina a un café. Pasé ahí una hora y media. El lugar estaba decorado con “obras” de los dueños: una pareja. Al principio sólo pude pensar en el mal gusto que tenían y momentos después me di cuenta que eran una especie de fotos tratadas digitalmente y que ellos dos eran los modelos. Era raro ver al dueño, que fungía a su vez como mesero, en pelotas colgado sobre la pared en formato de 1m x 1m. El problema no era el desnudo en sí, sino la horrorosa combinación del color, la textura, la composición, todo. La técnica no era mala, es sólo que no me parecía que tuviera ningún sentido de la estética. A final de cuentas, en la escuela de artes, se instruye a los alumnos en historia del arte, técnicas diversas, talleres, etc, pero no se le puede enseñar a alguien cómo hacer arte. En este sentido, sus cuadros, eran para mí, demasiado técnicos. Carecían de sutileza, de ese je ne sais quoi necesario para saber que uno presencia algo importante, conmovedor, bello, que vale la pena anexar a la base de imágenes que archiva su memoria.

Le concert (1955) Nicolas de Staël
Por otro lado, pienso, sin lugar a dudas, que no todo lo que es arte me gusta, pero sé que es arte. Inclusive, manifestaciones extremas del arte conceptual, me conmueven. En poesía, por ejemplo, hay muchos autores que no me gustan, pero que reconozco como artistas. Me basta un sólo verso, para sentirlo y pensarlo. En teatro, cine, danza y otras manifestaciones, me sucede lo mismo. Una vez me comentaba una traductora que para ella Rothko no era arte. Aunque de los abstractos, Nicolas de Staël es mi favorito. Que le costaba digererir puras manchas y rayones. Le dije, que me parecía muy complejo logar una composición así, en todo caso y entonces cambió de opinión. Otra mujer dijo que su hijo de 5 años podría hacer los cuadros de la última fase de Matisse y me causó mucha gracia. Básicamente, creo que el arte difiere de una manera muy sutil de cosas que se le pueden asemejar. A veces se trata de un punto y coma de más, otras de una mirada un poco más aérea o de un lugar más empolvado.
De todas formas, de los artistas siempre me han gustado más dos tipos: los contemplativos-melancólicos y los extravagantes-bipolares. Uno de mis artistas favoritos es este:
