romantische

córcega. me es difícil pensar en esta isla sin activar en mi mente de inmediato una especie de halo veraniego, bañado de punzadas amorosas y desbordantes aventuras de viaje. pienso también en una cadena de letras de papel :
mar-montaña-mar-montaña-mar-montaña-mar-montaña-mar-montaña-mar-montaña-mar-montaña-mar-montaña-mar
no tengo ningún mal recuerdo de córcega. me daba la impresión que todo lo templaba el delicado vaivén del mediterráneo, el andar de las cabras o las magras y errantes vacas.
sabrina k, una joven profesora de matemáticas de salon de provence, iba cada verano a trabajar/vacacionar a la isla. una vez platicamos de saleccia (la playa más asombrosa que he visto en mi vida) y de los caminos secretos para poder acceder a dicho lugar. esta tarde me enteré que en agosto sufrió una caída en bastia y que el gallardo hombre que la ayudo a incorporarse, es hoy en día su pareja. imagino que debe ser alguien fuerte porque ella es robusta, con ojos entre grises y azules y caireles hasta media espalda, con voz aterciopelada y risa contagiosa. ella, en sí tiene un físico muy romántico. le gusta hacer pique-nique sobre un mantel a cuadros entre praderas de lavanda, bajo las mimosas. era innegable que tenía que enamorarse de un chevalier como este. la vida, finalmente, tiene cierta lógica.






