Lo que ayer no, hoy sí
Mi buzón mexicano comienza a reactivar su vitalidad. La última carticia (carta-caricia) que recibió fue de la hechicera de Boulbon, mi maestra y amiga, la escritora Sylvie Durbec hace un par de días.

Ella me develó uno de los más grandes secretos de la vida: la mejor manera de combatir el insomnio. El procedimiento lo tiene patentado, y es magia blanca, bueno, verde limón. Durante todo el año deja crecer la lavanda en su jardín y cuando el verano llega, corta unas ramitas y las mete en bolsos de tela, luego lee algo de Bonnefoi, de ella misma, de Sebald, Michaux, Noteboom,Serrault o Novarina y la cierra con un listón. Después, para ver si el candidato es digno de sus remedios, lo pone a saltar sobre un pie en el corral de Moumoun, su borrego. Si la persona no resbala, se lo gana. Así fue como yo me hice merecedora de mi remedio vitalicio contra el insomnio:




me tocó la peluca más fea, la bicolor con rizos…

Antes de empezar a grabar, tengo alguna correspondencia que redactar y una visita al correo que hacer…qué lástima que ya sacaron de circulación los timbres del chapulín colorado.

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